miércoles, 17 de octubre de 2012

El secreto deseo del sometimiento voluntario ante la mentira

Cuando "en mi momento" acudía a la escuela pública, había una asignatura "maría" -se las etiquetaba así a las "materias menores"- se entendía que las matemáticas, la literatura, las ciencias, la historia, eran asuntos mayores, mientras que la "ética" era una especie de parche sustituto de la "religión"... como estudiante, un libro que te mandaban leer era el clásico "Ética para Amador", de Fernando Savater.
¡Bueno, malo! a veces las cosas no son tan sencillas
pese a que la sociedad, las personas que la componen,
a veces sí sean tan simples, tan bipolares, en su sentido de la vida...
En el terreno de las relaciones humanas, estas ambigüedades se dan con aún mayor frecuencia. La mentira es algo en general malo, porque destruye la confianza en la palabra —y todos necesitamos hablar para vivir en sociedad— y enemista a las personas; pero a veces parece que puede ser útil o beneficioso mentir para obtener alguna ventajilla.
Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti. 
1844-1900. Friedrich Wilhelm Nietzsche. Filósofo alemán.
Pareciera que en todos nosotros habita el secreto deseo del sometimiento y por ello inventamos nuevos dioses. Lejos de superarse, el nihilismo queda agudizado; es lo que Nietzsche llama “nihilismo imperfecto”.
Para Nietzsche “¿qué significa nihilismo?” Y respondía: “que los más altos valores se desvalorizan”. Nietzsche aquí subraya esas palabras y añade otra aclaración: “Falta el fin; falta la respuesta al porqué”.
De modo que ciertas cosas nos convienen y a lo que nos conviene solemos llamarlo «bueno» porque nos sienta bien; otras, en cambio, nos sientan pero que muy mal y a todo eso lo llamamos «malo». Saber lo que nos conviene, es decir: distinguir entre lo bueno y lo malo, es un conocimiento que todos intentamos adquirir —todos sin excepción— por la cuenta que nos trae. 
"del escritor y filósofo español Fernando Savater"
Tras esta dialéctica filosófica, uno no deja de preguntarse, ante la situación de crisis, "entre otras" la Crisis Social, que España padece, sin entrar en la simpleza del binomio del "bueno/malo" ni de que nuestro destino al final sea fruto del azar, sino de haber relegado los "valores éticos", la falta del fin o, en peor caso, ese Maquiavélico el fin justifica los medios, "del todo vale", incluso la mentira continua en la que vivimos, sobre todo por esa falta de respuestas al "porqué"*
* "Por qué" separado va en pregunta, y el "porqué" en respuesta y conversación, como sinónimo de "motivo", va junto.
Dicho esto ¿Por qué abandonar la ética? ¿de qué va la ética? 
Hay ciencias que se estudian por simple interés de saber cosas nuevas; otras, para aprender una destreza que permita hacer o utilizar algo; la mayoría, para obtener un puesto de trabajo y ganarse con él la vida. Si no sentimos curiosidad ni necesidad de realizar tales estudios podemos prescindir tranquilamente de ellos. Abundan los conocimientos muy interesantes pero sin los cuales uno se las arregla bastante bien para vivir...