jueves, 31 de enero de 2013

Los hombres inteligentes quieren aprender, ¿quieres aprender o que te enseñe?

Original de Francisco González
Aprender a enseñar sería un fin loable (=adj. Digno de alabanza) en servicios de bomberos que buscan su "auto-formación" interna, por contra a los deseos, cualquier sentido favorable o adverso a la finalidad que justifica esta "necesidad", real por otra parte, queda tan lejos como desvirtuada...

miércoles, 30 de enero de 2013

Crisis de valores ¿Por quién doblan las campanas? ¡doblan por ti!, el justo y el injusto gozan de la misma conducta en la sociedad actual.

Te has preguntado, ¿por quién doblan las campanas? ¡doblan por ti!, ¡tranquilos que no se ha muerto nadie! es por la "CENSURA" si, como en los tiempos de "Mary-Castaña" la educación de "personal" que pulula por la Red Social "esto es Facebook" y el juego sucio de "cerrar paginas, en realidad callar opiniones contrarias en "una" de mis cuentas de Facebook la del Muro de Bitácora de Bombero Burnout.
Que que dice la gente... ¡je! lo que le viene bien y a veces ni eso...
Como apeles al buen samaritano, hoy en día lo llevas "crudo"; La gente de hoy día, si tienes un problema, no te echara una mano, pero si pueden si que te echaran una foto o un vídeo... cuando estés "en apuros"...
La acusación (la excusa) un chiste ¿contenido sexual? y apuntan o señalan a fotos de "desnudos" como la de las protestas de los bomberos Asturianos o de Calendarios que proponen más que enseñan, cuando no hace falta bucear mucho en la "mojigatería de la red de Mr. Zuckerberg para desenmascarar la patraña, ¡la culpa no es de Face... ni de Mark Elliot Zuckerberg ni de los supuestos despelotes pornográficos! sino de mentes educadas en "la censura de las ideas" y referidas a otras entradas de "opinión que atañe a la política" cual queja como afectado en legitimo derecho de defensa... sin pasar por alto que desde hace unos años a esta parte, los derechos están en CRISIS
Zombieland con el tema "For whom the bell tolls" de Metallica 
"Por una colina los hombres matan ¿Por qué? No lo saben 
Las heridas sufridas ponen a prueba su orgullo 
Cinco Hombres, todavía vivos 
A través del furioso resplandor 
Se han vuelto locos por el dolor Que seguro conocen 
¿Por quien doblan las campanas? 
El tiempo sigue su curso 
¿Por quien doblan las campanas?
Por quien doblan las campanas, en inglés For Whom the Bell Tolls, es una novela publicada en 1940, cuyo autor, Ernest Hemingway, participó en la Guerra Civil Española como corresponsal.
 El título procede de la "Meditación XVII" de Devotions Upon Emergent Occasions, obra perteneciente al poeta metafísico John Donne, y que data de 1624:
 Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quien doblan las campanas: doblan por ti. 
John Donne, Devotions Upon Emergent Occasions.
Tiene gracia la metáfora, de esta situación, con sus elementos, Facebook, una red social de "amigos" (va entre comillas), por la mentira (una acusación falsa encubriendo un propósito de ideas) y la falta de "justicia" (el conjunto de normas morales y separada una ética de acción, o sea, la vida social virtual, recreando a la vida real, ya citamos a ese "entrenador" Norteamericano con aquella cita "terrible" sobre la realidad social de nuestra era; 
A un 20% de las personas no les interesa tus problemas.
Y al 80% restante de la gente, se alegra que los tengas
Pero es la triste realidad, que nos toca vivir en estos días, espero que "niegues" teóricamente sin tener que padecer empíricamente la tortuosa experiencia, y si lo haces, que sea como en este caso, de modo "lejano, absurdo de amistades virtuales" y no en tiempo presente en tu vida "real"... el lado positivo es que esta, la labor del "popular censor de la red social", es de esas pocas veces en la que la actitud va por delante de las aptitudes... una lastima que solo lo peor de cada uno se manifieste en la distancia de las N-TIC, no es un asunto nuevo ni mucho menos... lectura de un clásico;
La justicia en realidad "Glaucón y Adimanto ven que la justicia en realidad no funciona como Sócrates (Platón) la había descrito."
Lo demuestra así el mito del pastor Giges
Giges era un pastor honrado, justo y al servicio del rey; por ciertas circunstancias, un día llegó a sus manos una sortija que lo volvía invisible. Con ella, mató al rey y se hizo con su reinado. 
Decálogo de la Sociedad del Siglo XXI
El mito dice que si hubiera un par de sortijas iguales y se las diéramos a un justo y a un injusto, la conducta sería la misma, pues el que es justo lo es por miedo a los dioses, pero todo hombre, si supiera que no sería visto, practicaría la injusticia. Para terminar
"El injusto, si quiere, puede aparentar ser justo. 

En cambio el justo nunca podrá aparentar ser injusto"
Real y sobre todo "actual como la vida misma"; de este mito sobre el "hombre visible" descrito por Platón en su obra "La República (escrito en Atenas, 427 - 347 a. C") lo que en verdad enseña, es que en cuanto el acto no es presencial, no dar la cara, la gente muestra una cara distinta a cuando es visible ante el resto, habla de la doble "ética de acción de la gente normal y corriente" algo que podemos ver, comprobar, en gentiles personas que tras el volante se transforman en fieras salvajes, o en las "sucias actitudes con "C" tras el teclado de un ordenador para "censurar ideas que no les gustan", la excusa es la desnudez de la carne, la verdad es la trasparencia del alma...


martes, 29 de enero de 2013

Accidente de tráfico en el km 13 de la A-5, termino municipal de Alcorcón

28 de enero, 2013, Accidente de tráfico en el km 13 de la A-5, termino municipal de Alcorcón, 4 jóvenes han resultado heridos, dos de gravedad, después de que su coche se haya empotrado con la mediana.
 El SUMMA les ha trasladado a diversos centros hospitalarios.
 Los bomberos de Alcorcón ha rescatado a 3 de ellos del interior del turismo.

lunes, 28 de enero de 2013

1, 2, 3, El mundo al revés, 3, 2, 1 ves el vaso medio lleno o medio vacío

Hay veces que mi forma de "ver" las COSAS no son como deberían SER, unas veces no sé si el KAMIKAZE soy yo o es que, sencillamente, el mundo está del revés ¿y tú cómo lo ves? 1, 2, 3… ó 3, 2, 1… ¿eres de los que ves? el "Vaso medio lleno o medio vacío"…?
Andarse por las ramas es lo mismo que divagar;
Me gusta divagar; no hay cosa más agradable ni más útil. 
Anatole France fue un escritor francés

La memoria es el centinela del cerebro. William Shakespeare 
¡La pregunta! en este caso es: ¿es bueno divagar o no? es bueno ¡andarse por las ramas o no! solemos transcribir que “sin andarse por las ramas” significa evitar situaciones peligrosas. Por tanto "andarse por las ramas", es decir, divagar ¿es malo? 
El pensamiento errático, "esto es divagar", tiene el honor de ser el responsable de grandes descubrimientos como la ley de la gravedad de Newton. Todos hemos experimentado alguna vez las bondades de dejar divagar a nuestra mente: la palabra en la punta de la lengua, dónde dejamos el destornillador, el apellido de un viejo amigo... Pero el precio que estamos pagando por pensar, en lugar de centrarnos en lo que estamos haciendo, podría ser alto. Ni más ni menos que la felicidad.
El arte nace en el cerebro y no en el corazón. Honoré de Balzac
El cerebro es una especie de 'súper ordenador', de funcionamiento complejo, tiene actividad consciente e inconsciente, ambas de igual importancia ya que permiten realizar acciones complejas a la vez y de forma fluida; y que es capaz de pensar en el menú de la cena mientras atendemos una llamada de trabajo, todo un logro evolutivo.
"El pensamiento errático es una excelente forma de predecir la felicidad de la gente", subraya Killingsworth. "De hecho, la frecuencia con la que nuestras mentes abandonan el presente, y hacia donde tienden a ir, es mejor factor predictivo que las actividades en las que estamos inmiscuidos".

Los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego. Proverbio árabe 
En una situación de "EMERGENCIA" lo cierto es que no queda tiempo ni espacio para "divagar", todo lo que vaya por delante (la formación, la experiencia...) es lo que sirve, "andarse por las ramas" en tiempo de "crisis" no es factible...

Yo diría que "no andarse por las ramas" significa no dar vueltas al asunto, ¿no? apostaría un café a que el sentido real va "sobre" no dar vueltas al asunto, ir al grano, ser directo... "sin andarse por las ramas" significa ir al meollo, al centro del asunto. Es decir, andarse por las ramas quiere decir, cuando estamos hablando de algo, quedarse en los detalles, en los temas accesorios o colaterales, sin entrar de lleno en el tema o problema que estamos tratando.
El cerebro es mi segundo órgano en importancia. Woody Allen
Por ejemplo: No te andes por las ramas y dime qué ha pasado...

domingo, 27 de enero de 2013

¡Hay gente pa tó! ¿para qué emergencia llamarías tú al número de los bomberos?

Cuenta la historia del toreo que después de una gran corrida en Madrid era corriente que los diestros ofrecieran una fiesta en el hotel a amigos, periodistas y gente relacionada con las artes y la cultura en general. Pues bien, en una de esas celebraciones le presentaron a nuestro afamado matador a José Ortega y Gasset, y se lo presentaron como "filósofo", a lo que el maestro inquirió sorprendido: 
-¿Filósofo? ¿y eso qué es? 
De inmediato le explicaron que se trataba de la persona que trabajaba sobre las ideas y el pensamiento, a lo que el Guerra, asombrado por tamaña profesión, sentenció con su famoso: 
-Hay gente pa tó
Gente que llama a los servicios de bomberos ¿con qué objeto? algunas de prensa:
  1. Llama a los bomberos y acaba detenido por cultivar marihuana
  2. LLama a los bomberos y encuentra a su marido con otra en la cama.
  3. Hombre Alemán Llama a Los Bomberos Para Rescatar Su Cerveza 
  4. Olvida la llave en casa y llama a los bomberos.
  5. Un hombre en Japón llama a los bomberos 388 veces debido a que se siente solo
La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana. 
Charles Baudelaire

sábado, 26 de enero de 2013

Chicago Fire, nueva serie que pretende enfocar la dura realidad de los bomberos en la cadena NBC

'Chicago Fire' es un drama coral en toda regla, con un estilo muy parecido al de las series médicas, aunque en esta ocasión son los bomberos los protagonistas y, en un plano más secundario, los paramédicos.
El episodio piloto es ágil, se presentan de forma correcta los diferentes personajes, aunque en algunos momentos la acción decae y hay tramas que quedan un tanto superficiales. El resultado final es un aprobado muy alto en el que se intuyen posibilidades dramáticas.
El capítulo comienza con la muerte del bombero Andy Darden durante un incendio, por culpa de un error de cálculo que le cuesta la vida. Desde entonces, Matthew Casey y Kelly Severide, los dos personajes protagonistas, ya no son tan amigos como antes y su relación se vuelve insoportable para el resto de sus compañeros. Además, cada uno padece la muerte de Andy de una manera diferente: Matthew ha roto con su novia sin que nadie lo sepa y Kelly se inyecta esteroides.
En 2012 la cadena NBC nos sorprendió con el lanzamiento de Chicago Fire con una primera temporada programada a 20 episodios (el 30 de enero se emitirá en EE.UU el episodio nº 13 "Warm and Dead // Muerto y caliente", un drama que pretende:
 "enfocar la dura realidad de los bomberos, quienes se ven obligados a pasar por las pericias de la vida y convivir a diario con la muerte"
¿Tendremos la suerte de que alguna cadena se haga cargo de esta serie en España? y que sea de forma regular, no como el desastre de emisión de "Rescue Me" con el caso de la malograda Telemadrid

viernes, 25 de enero de 2013

Lecciones de liderazgo del modelo de gestión de un atentado en EE.UU como alegato de un desastre ecológico en España, excusa no pedida, acusación manifiesta.

Se puede presumir que el interés público es aquel que los hombres escogerían si vieran claramente, pensaran racionalmente y actuaran desinteresadamente. 

Walter Lippmann, un intelectual estadounidense
Lo que no entiendo es ¿de qué presumen nuestros gobiernos, jefes políticos y demás gerifaltes?... en prensa y televisión, hoy día, se está jugando un caso, el del Prestige, un buque petrolero monocasco de Liberia, que se hundió (atento al dato) el 19 de noviembre de 2002 frente a las costas de Galicia (España), ocasionando un vertido de fueloil que provocó uno de los mayores desastres ecológicos de la historia del país. 11 años para un juicio de este "calado" ¿no ves hilillos de chapapote adjuntos al problema?.

11 años después del hundimiento,  "el exministro de Fomento" responsable (que palabra más ambigua en el caso Español) declaraba;

"No imagino al director de Bomberos de Nueva York imputado por el 11-S" por Francisco Álvarez-Cascos

Comparto la foto del muro de Facebook; "Por un Nuevo Modelo de Democracia"
Tal y como se deja entrever en la leyenda de esa imagen, no creo que este señor sea la persona adecuada para impartir "Lecciones de liderazgo", ni para 'manchar' un desastre ecológico mal-comparado con el mayor atentado terrorista conocido...
"Excusatio non petita, accusatio manifesta"
Es una locución latina de origen medieval, la traducción literal es; 
"excusa no pedida, acusación manifiesta"
No obstante, no estaría de más explicar racionalmente el "chapapote" del caso Español (no 11 años despues) y las "Lecciones de liderazgo del 11 de septiembre" que nada tienen que ver ni con el caso, ni con las declaraciones "vertidas".

Entrevista con Joseph Pfeifer, del Cuerpo de Bomberos de Nueva York
Hace diez años, el 11 de septiembre de 2001, Joseph Pfeifer, jefe del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Nueva York, atendía una llamada de rutina cerca del World Trade Center cuando ocurrió la tragedia. Al ver el primer avión chocar contra la Torre Norte, él corrió hacia el lugar y envió una señal de alarma. Fue el primer jefe del Cuerpo de Bomberos de Nueva York (FDNY) en asumir el mando de la situación. Hoy, Pfeifer es jefe del Departamento de Contraterrorismo y de Preparación frente a Emergencias del Cuerpo de Bomberos de Nueva York y jefe del Comando General de la ciudad. Al revisar las ideas de diversos líderes para la elaboración de una versión ampliada de su libro Lista de control del Líder [The Leader's Checklist], que se publicará el 20 de septiembre, Michael Useem, profesor de Gestión de Wharton, conversó recientemente con Pfeifer sobre su papel al frente de las actividades de rescate del 11 de septiembre de 2001 y de qué manera aquel día moldeó su estilo de comando. Además, conversaron también acerca de lo que el cuerpo de bomberos de la ciudad está haciendo para enfrentarse con lo inesperado.
A continuación, una versión editada del encuentro.
Michael Useem: Joe, es un placer tenerlo aquí. Voy a pedirle, en primer lugar, que hable sobre su carrera en el Cuerpo de Bomberos de Nueva York, donde trabaja desde 1981. ¿Qué experiencias tuvieron mayor peso en su formación y de qué modo le enseñaron a liderar personas?

Joseph Pfeifer: Cuando llegué al cuerpo de bomberos, yo aún estaba en periodo de prácticas. Me dijeron que lo más importante era conocer el trabajo, saber lo que tenía que hacer. Comencé entonces a leer los manuales y los procedimientos para combatir incendios. Pero esa es sólo parte de la historia. La otra parte consistía en la experiencia en sí, lo que proporciona un conocimiento práctico de cómo forzar una puerta o subir en una escalera a 30 metros del suelo. Pero para ser un buen bombero, para ser bueno en cualquier cosa, es preciso tener cualificación para saber cómo actuar.

Cuando me convertí en oficial, no bastaba con saber qué hacer. Ahora, también era responsable de los bomberos. En realidad, fui consciente de verdad de esto después del 11 de septiembre. Yo estaba al mando de tres focos de incendio en el Bronx. Había unos 100 bomberos en el lugar y unas tres docenas de equipamientos. Cuando apagamos el fuego, yo me estaba marchando cuando un bombero bajó corriendo por la calle detrás de mí. Él gritaba: "¡Jefe, jefe, jefe!" Paré. Cuando me giré, él dijo: "Jefe, sólo quería decirle que pretendo seguirle en cualquier pasillo". Para un bombero, la parte más peligrosa es el pasillo: se transforma en una verdadera chimenea, con mucho humo y calor. Pensé que ese era un bonito cumplido.

Sólo después, cuando volví al coche, entendí que lo que él estaba diciendo era algo más que "pretendo seguirle". En realidad, lo que él dijo fue: "Estaré a su lado, voy a seguirlo, porque creo que con usted estaremos seguros. Él dijo aquello pensando en el modo en que yo me había comportado en el pasado. Dijo que me seguiría, que estaría conmigo cuando pasara algo de gran envergadura. Era una gran responsabilidad. Podía sentir la presión de tal responsabilidad. Él estaba siendo sincero.

Useem: Fue un momento de gran aprendizaje.

Pfeifer: Desde luego.

Useem: Joe, me gustaría hacerle una pregunta sobre una serie de documentos que ha ayudado a preparar. Se trata de un conjunto de listas de control para el Cuerpo de Bomberos de Nueva York. Hay una lista para casos de fugas radiactivas. Hay otra para cuando se produce la caída de un edificio. Tienen una lista de control llamada Mayday Checklist. Me gustaría que hablara un poco sobre cómo desarrollaron esas listas y, luego, sobre cómo las usan en la práctica los miembros del Cuerpo de Bomberos de Nueva York.

Pfeifer: Nuestras listas funcionan como atajos. En el caso de un incidente radiológico, que no es frecuente, necesitamos una lista de procedimientos a seguir. Durante un incendio, y a medida que va volviéndose cada vez más complejo, es preciso tomar decisiones. El nivel de estrés aumenta. Una de las situaciones más difíciles para quienes están al mando son los casos de Mayday. El Mayday es el mensaje de un bombero en situación grave: él puede estar atrapado o sin saber cómo salir de un edificio. Algo ha salido muy mal. Es una situación de vida o muerte. Inmediatamente, el nivel del estrés sube, y hay que lidiar con él; al mismo tiempo, sin embargo, tiene que combatir el fuego. Por lo tanto, usamos una lista de control y un acrónimo. La palabra que usamos es LUNAR. Con eso queremos saber el lugar donde está el bombero, su unidad, nombre, la tarea asignada y los recursos disponibles. Se trata de informaciones críticas, porque son garantía de que el bombero saldrá vivo del edificio. Nos permiten saber qué hay que hacer de inmediato, porque son bastante específicas.

Otra cosa en que estamos trabajando ahora es cómo usar la tecnología como lista de control. Por ejemplo, estamos desarrollando una pizarra de mando electrónica, o tal y como lo suelo llamar, una especie de command pad muy parecida al iPad. Podemos ver dónde están localizadas nuestras unidades en el interior de la estructura de un edificio. Una de las cosas más importantes para la seguridad consiste en hacer búsquedas en todos los pisos donde hay fuego, pero también en los pisos que no están afectados por él. Tenemos 15 minutos para poner en práctica ese procedimiento. Usamos señales visuales como lista de control. Si la búsqueda no concluye en 15 minutos, el piso quedará marcado en rojo en el command pad. Ésa es la señal para que el bombero al mando del incidente verifique el estatus de los que están haciendo las búsquedas.

Cuando concluimos una primera búsqueda, el lugar queda en amarillo. Si después de eso hacemos una segunda búsqueda, el lugar queda en verde. Usamos el sistema intuitivo de colores del semáforo —rojo, amarillo, verde— para dar al bombero al mando del incidente las mismas pistas que él tendría si tuviera una lista de control, sólo que ahora en formato visual.

Useem: En cuanto al Mayday Checklist, me ha parecido que tenían un número muy grande de ítems, todos ellos imprescindibles para la misión, y que a usted probablemente le gustaría que sus oficiales revisaran uno por uno. Uno de ellos me llamó especialmente la atención cuando participé en su programa de entrenamiento junto con siete compañeros hace algunos meses. La señal de Mayday forma parte del protocolo de la lista de control. Si un bombero estuviera atrapado y dijera: "Mayday", tendría que repetirlo tres veces. ¿Por qué es importante?

Pfeifer: Es importante porque estamos lidiando con un medio de comunicación inalámbrico. Estamos operando por radio. Queremos tener certeza de que el mensaje será transmitido. Si un bombero está en peligro, dirá: "Mayday, Mayday, Mayday" y, a continuación, transmitirá el mensaje. Con eso, garantizamos que el mensaje que se va a transmitir se oiga. También es una señal para los otros bomberos para que dejen de conversar por la radio y escuchen. Con sólo tres palabras, comunicamos muchas cosas.

Useem: Hablando de Mayday, el destino quiso que en la mañana del 11 de septiembre usted estuviera cerca del World Trade Center inspeccionando una fuga de gas. Era un día como otro cualquiera. Poco antes de las 9 de la mañana —a las 8 horas y 46 minutos para ser más exactos—miró hacia arriba y vio el primer avión impactar contra la Torre Norte. Usted era el comandante de mayor graduación en las inmediaciones del World Trade Center y tuvo un papel muy importante en el desplazamiento de los bomberos y del personal del servicio de emergencia al lugar de la tragedia. También fue el comandante de las operaciones en la Torre Norte. Me gustaría que nos transportara de nuevo a aquella mañana del 11 de septiembre, a las 8 horas y 30 minutos, y nos contara qué pasó en las horas posteriores.

Pfeifer: En la mañana del 11 de septiembre estábamos verificando una fuga de gas en la calle. Era una emergencia común del día a día. A las 8 horas y 46 minutos oímos el fuerte sonido de un avión. No es normal oír ese tipo de ruido en Manhattan debido a la altura de los edificios. Vimos cuando el avión apuntó hacia la Torre Norte y colisionó con ella. En aquel momento supimos que tendríamos ante nosotros el mayor siniestro de nuestras vidas. Mandé un mensaje de radio transmitiendo una segunda alarma. Dije a los bomberos que estaban conmigo que me acompañaran al lugar del siniestro.

Más o menos un minuto después, con muy poco tiempo para pensar, envié otro mensaje, una tercera alarma, en que decía claramente que necesitábamos más recursos. Le dije al encargado de la liberación de los coches de bomberos que el avión había chocado contra el edificio. Sabía que no había sido un mero accidente, que era un acto terrorista. A continuación, di otras órdenes. Dije dónde me gustaría que los bomberos se posicionaran y donde me gustaría que entraran.

Recuerdo cuando entré en el vestíbulo de la Torre Norte del World Trade Center. Era como si el avión hubiera chocado exactamente con aquel lugar. Había escombros por todas partes, pedazos de vidrio, personas heridas, algunas de ellas quemadas. Subí hasta la dirección de seguridad contra incendios y me informaron de que el fuego estaba en algún lugar por encima del piso 78. A medida que los bomberos fueron entrando en el edificio, di la siguiente orden: ellos debían subir, sacar a las personas del edificio y rescatar a aquellas que no podían salir por su cuenta. Les dije que fueran hasta el piso 70. En aquella época creí que ocho pisos eran una buena medida de seguridad. Nosotros nos encontraríamos allí e intentaríamos a continuación sacar a las personas que estuvieran en los pisos por encima del fuego.

En ese intervalo de tiempo, un poco antes de las 9 horas, dimos orden de evacuar la Torre Sur. Pero pocos minutos después, a las 9 horas y 03 minutos, oímos otro sonido muy fuerte: era el segundo avión que chocaba con La Torre Sur. En aquel momento dividimos el mando de las operaciones. Había un comandante en la Torre Norte y otro en la Torre Sur. Nuestro jefe de departamento, el comandante general de la operación, estaba al otro lado de la calle. Los bomberos entraban en el edificio y comenzaban a subir los pisos. Ellos apremiaban a las personas para que descendieran: "No paren. Continúen bajando. Vayan descendiendo. Salgan del edificio".

Entonces, a las 9 horas y 59 minutos de aquella mañana, oímos el estruendo de un derrumbamiento. Caminamos cerca de 20 metros de donde estábamos, en el vestíbulo, hasta un pasaje que daba a la calle West. El vestíbulo estaba cubierto de polvo y quedó completamente a oscuras. Trabajar en la oscuridad no es una novedad para los bomberos. Lo hacemos todo el tiempo. Pero, en aquel momento, otros jefes decían que teníamos que salir del edificio. Era importante que lo hiciéramos. Teníamos que salir. Era imposible dirigir las operaciones desde el vestíbulo. Teníamos que salir. Yo sabía cómo salir del edificio. Aquel era mi edificio. Había estado allí cientos de veces. Eso me dio algo más de tiempo para pensar. En aquellos pocos segundos, supe que si no era posible dirigir las operaciones desde allí, los bomberos también tenían que salir. Cogí entonces mi radio portátil y dije: "Orden para todas las unidades en la Torre 1: evacuen el edificio". Los bomberos comenzaron a descender.

Como estaban muchos pisos por encima de nosotros, tardaron en descender. Lo que no sabíamos en aquella época era que estábamos quedándonos sin tiempo. Mientras los bomberos descendían, no pensaban sólo en sí mismos. Recuerdo a un teniente que paró —creo que fue en el noveno piso— y dirigió a otros bomberos para que fueran por otra escalera, porque la escalera en que estaban acabaría llevándolos a un área llena de escombros. Otra unidad, la Brigada Seis, paró y vio una mujer que ya no podía seguir. Ellos la cogieron y la ayudaron a descender la escalera.

Llegamos a la calle y, de píe frente al World Trade Center, no podíamos decir qué había sucedido. Había escombros y polvo por todas partes. Nadie nos había dicho que un edificio entero de 110 pisos se había desmoronado completamente. Fue entonces, a las 10 horas y 28 minutos de aquella mañana, cuando oímos el estruendo de la Torre Norte al caer. Comenzamos a correr. Pero la ropa de bombero no nos permitía correr deprisa o muy lejos, por eso nos agachamos detrás de un camión. Aquella bella mañana soleada de verano se quedó totalmente oscura. No podías ver ni tu propia mano delante de tu cara. Solo podíamos oír el acero despedazándose detrás de nosotros. Tan sólo estábamos esperando el momento de ser aplastados, porque sabíamos que estábamos demasiado cerca del World Trade Center.

El ruido cesó por completo. Silencio total. La radio se quedó muda. Sólo se oía el sonido lúgubre del silencio absoluto. Fue como una segunda tempestad de nieve. Era un sonido apagado. Después de levantarnos y caminar en dirección al World Trade Center, o al lugar donde estaba, sólo vimos escombros. No conseguíamos creer que los edificios —las dos torres— habían caído por completo. Por la radio oí una llamada de la Brigada Seis: "Brigada Seis a comando. Estamos atrapados en la escalera B del cuarto piso". Miré hacia la pila de escombros, y aunque conocía bien el edificio, no tenía la mínima idea de dónde estaba el capitán.

Ese era el capitán que estaba llevando a la mujer que no se podía mover. Como tuvieron que descender más despacio, consiguieron sobrevivir en una pequeña bolsa de aire. El capitán salvó a su equipo y a la mujer, desde luego una historia milagrosa. Pero hay otras historias, como la del teniente del coche 33 y los 343 bomberos que murieron. En total, perdimos 2.750 personas en Nueva York. Pero, entre los destrozos y en medio del dolor, tuvimos atisbos de esperanza. Sabe, el terrorismo intenta acabar con la esperanza de las personas. Pero lo que vimos aquel día fue personas intentando ayudarse las unas a las otras. Lo que vimos los días y los meses siguientes fue la silueta de un bombero en la pila de escombros de la Zona Cero, primero, intentando hacer algún rescate y, después, recuperar a aquellos que perdimos.

Es importante que no nos fijemos exclusivamente en la tristeza de aquel día, porque salvamos, sí, a 20.000 personas. El 11 de septiembre es algo diferente: no es sólo un evento para la ciudad de Nueva York, o para EEUU. Se trata de un acontecimiento internacional porque en cualquier lugar del mundo las personas pudieron ver lo que ocurrió, a través de los medios de comunicación, en una especie de trauma global. Diez años después de aquella fecha, este evento da a la comunidad internacional una voz contra el terrorismo, contra aquella bomba que explota al lado de una carretera, o en un hotel. Es una voz unísona, una voz mundial que dice que el terrorismo es algo equivocado. Por lo tanto, el décimo aniversario del 11 de septiembre —y otros aniversarios— es, en realidad, un evento internacional que da voz a todas las víctimas del terror.

Useem: Joe, sé que transcurridos diez años desde los atentados ha pasado mucho tiempo reflexionando sobre lo acontecido, inclusive sobre las implicaciones que ha tenido para el liderazgo y sobre cómo atravesar una crisis de esa envergadura. Trabaja con la Comisión del 11 de septiembre. Ha escrito sobre lo que ocurrió y las lecciones que se aprendieron. Hable un poco, por favor, sobre esas lecciones en que ha trabajado después de los acontecimientos de aquel día terrible.

Pfeifer: Creo que el Informe de la Comisión del 11 de septiembre resumió bien el espíritu de lo que ocurrió cuando dijo que faltó compartir informaciones. Desde luego hubo informaciones que no se compartieron con la comunidad de inteligencia antes de los eventos de 11 de septiembre. Pero hubo también falta de reparto de información entre los que atendieron la llamada de emergencia: la policía y el cuerpo de bomberos. Creo que una de las lecciones más importantes que aprendimos fue que, durante un evento de dimensiones catastróficas, tenemos que dividir lo que sabemos. Hay también un sentido de interdependencia. Tenemos que trabajar juntos. Una de las cosas sobre las que escribí es que durante un evento de gran tamaño siempre habrá corporativismo, es decir, a medida que el incidente aumenta de proporción, los grupos se vuelven hacia sus pares: bomberos recurren a bomberos, policías recurren a policías y los grupos médicos forman grupos propios. Durante una tragedia, sin embargo, tenemos que hacer lo opuesto. Esos grupos necesitan colaborar mutuamente. Cuando analizamos otros grandes desastres en el mundo—un terremoto, un tsunami, otros atentados terroristas— vemos que es preciso que los grupos se unan, se comuniquen y trabajen en asociación para lidiar con la catástrofe.

Useem: Sé que desde entonces ha pasado mucho tiempo trabajando en esa integración y en la capacidad de comunicación. Ahora que asumió nuevas responsabilidades como jefe de Contraterrorismo de la Ciudad de Nueva York, ¿qué es lo que le preocupa actualmente, diez años después del 11 de septiembre?

Pfeifer: En mi trabajo hay muchas cosas que me quitan el sueño. Una de las cosas que más me preocupan es el tipo de ataque ocurrido en Mumbai hace algunos años. Hoy se habla de ataque al estilo de Mumbai, con diferentes tiradores en puntos distintos usando dispositivos de explosión improvisados y fuego. Son esas tres armas —fusiles o metralletas, explosivos y fuego— los que me quitan el sueño por la noche. Combinadas, son más mortales que cualquiera otra cosa. No fueron los aviones los que derrumbaron el World Trade Center. Fue el fuego. Eso muestra que los terroristas están comenzando a aprender con la experiencia. Tenemos que hacer lo mismo.

Para enfrentarnos a un evento que recurre a múltiples tipos de armas, múltiples medios de ataque, tenemos que trabajar en asociación. Eso es algo que nos preocupa en Nueva York. Estoy en contacto con Londres, y veo que ellos también están preocupados. Pero creo que si compartimos informaciones con Nueva York y otras ciudades, estaremos mejor preparados para lidiar con ese tipo de evento, si ocurre.

Useem: Joe, una última pregunta. Usted trabaja desde hace 30 años en el Cuerpo de Bomberos de Nueva York. Estuvo en la Zona Cero el 11 de septiembre. En los últimos diez años ha reflexionado mucho sobre qué hacer a partir de esa experiencia para estar preparado frente a lo que pueda suceder en el futuro. Eventos catastróficos como el de la fuga de petróleo de BP en el Golfo, el desastre con los reactores de Fukushima en Japón y la destrucción en Haití provocada por el terremoto dejaron claro la necesidad de reflexionar sobre esas tragedias. Según su experiencia en el Cuerpo de Bomberos de Nueva York el 11 de septiembre y ahora pasados diez años, ¿qué consejo daría a los responsables en el sector privado, público y en las organizaciones sin fines de lucro respecto a qué hacer para enfrentarse a un evento catastrófico?

Pfeifer: Frente a eventos de ese tipo pensamos inmediatamente en cómo gestionarlos, o según se dice en el argot militar, qué estrategia de comando y control adoptar. Queremos que alguien lo controle todo. Creo que aprendimos con el 11 de septiembre, y con esos eventos de gran tamaño, que no es lo que hacen los líderes. Durante un evento catastrófico el líder hace más cosas que sólo controlar un evento. Ellos hacen otras tres cosas: conectan, colaboran y coordinan.

Cuando ocurre un evento, la primera cosa que hay que hacer es formar de forma rápida en el lugar del accidente redes de comunicación entre bomberos, equipos de rescate, policía y personal médico, de manera que puedan comenzar a comunicarse y a trabajar juntos. Fuera del lugar del accidente tenemos que conectar con aquellas operaciones de emergencia que hemos creado de manera que las informaciones sean comunicadas, por ejemplo, de la ciudad de Nueva York al Estado y al centro nacional de operaciones en Washington, D.C.

Cuando hayamos formado esas redes, los comandantes y las personas encargadas de lidiar con el evento necesitan reunirse y colaborar unas con otras. Tiene lugar entonces un ensanchamiento del comando, que deja de ser dirigido por una sola persona. En ese momento entran en escena las personas encargadas de tomar decisiones, que se reúnen y deciden qué hacer. Su tarea consiste en coordinar los recursos necesarios para hacer el trabajo. Hoy sabemos que no basta con un sólo tipo de recurso; son necesarios recursos de varios tipos. Por ejemplo, durante el huracán Katrina, en Nueva Orleans, la guardia costera fue la encargada de identificar focos de incendio. Los bomberos de Nueva Orleans, en asociación con el cuerpo de bomberos de Nueva York, se encargaban de apagar esos incendios, pero para eso recurrían al apoyo de la policía como medida de protección. Fue una combinación y coordinación de recursos. Por lo tanto, el liderazgo durante un desastre, ya se trate de una situación de emergencia, o de una situación en el ámbito de los negocios o en el de las organizaciones sin fines de lucro, debe comportarse de tal modo que se verifique la combinación de lo que llamamos C5: comando y control, conexión, colaboración y coordinación.

Useem: Joe, muchas gracias por los 30 años de servicios prestados a la ciudad de Nueva York. Gracias por poner su liderazgo y su vida en riesgo en aquella mañana trágica del 11 de septiembre. Gracias por las ideas que ha tenido en estos últimos diez años en que ha estado reflexionando sobre el 11 de septiembre y las amenazas a que todos nos enfrentamos hoy en día, de manera que podamos estar más preparados para lidiar con los desastres que puedan ocurrir un día. Tenemos que estar listos para hacer lo haya que hacer —Dios no lo quiera— cuando ocurra otro desastre.

jueves, 24 de enero de 2013

Recuerdas cómo fue ¿el día que moriste?, y ¿el que viviste?

Recuerdas cómo fue ¿el día que moriste?, y ¿el que viviste?
No todo el mundo es consciente del rumbo de su vida, cuando menos del "día en que murieron" en vida. Recuerdo el día que "morí", y de eso va la entrada de este Blog, "fue un día cualquiera, me levanté, cogí el coche, fui al trabajo, y allí sin saber muy bien cómo ni porqué, fui arrollado" … ¿qué? … ¿que no te lo crees? ¡que de ser así! como iba a estar escribiendo esto… ¡déjame que te explique hasta el final, y luego ¡me lo explicas tú! que lo tienes tan claro... ¿ok? 
 Para obtener respuestas, los investigadores, los filósofos, o sea "la gente que piensa", hacen preguntas;
 ¿Estás realmente vivo? ¿Disfrutas de la vida plena? ¿Eres feliz? creo que estos tópicos son absolutamente imposibles de alcanzar, ¡a menos que hayas muerto previamente! ¿cómo?...
En alguna ocasión oímos relatos de personas al borde de la muerte (o eso presumen...), y que mediante técnicas de reanimación pudieron "volver" a la vida". Del conocimiento de estos casos "al borde de la vida y la muerte" de este tipo, suele llamar nuestra atención hacia las verdaderas prioridades de la vida… para explicar este párrafo recurro a experiencias personales (todos tenemos alguna que contar.. ¿o no?) "Bien podría" ser uno de esos "colegas" que cuenta el día que estuvo "medio muerto" con un pie "aquí y otro en el más allá", y que a fin de cuentas resultó vivo -¿si no no lo cuentan?-...
El Peto de la Mort" Marbrista Jaume Barba 1930
 
Recuerdo, a bote pronto, el día que tras unos análisis de sangre me diagnosticaron "por error" un cáncer de la sangre, o sea leucemia.. -en ese momento- es curioso, pero la percepción del mundo cambia-, cuando horas después, tras el contraste, resultó ser un virus "con cura", el de la mononucleosis infecciosa, también conocida como fiebre dura, enfermedad de Pfeiffer o vulgarmente como enfermedad del beso (ya me hubiera a mi gustado contagiarme besando a Michel Pfeiffer) ... ¿el beso de la muerte? ... esa sensación de cansancio perpetuo... o en aquella ocasión en la que seis "paisanos" (de La Fortuna de Leganés) fueron a robar-me la moto (...), cuando tenía dieciséis años, y recibí puñaladas (en realidad cogí la hoja con la mano para no alojarla en el vientre) como premio de consolación tras la pelea, dos operaciones… en fin, una película para otro día que no viene al caso (aunque siempre mola eso de lucir cicatrices). 
Pero no, "el día de mi muerte" no resultó tan "de novela o película"… de hecho bien pudo ser el resultado de la "Crónica del crimen perfecto" en el lugar de trabajo, tal y como describió el profesor de Estocolmo, Heinz Leymann...
“En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal”
Tampoco es que "hoy en día pasara nada" con los indultos políticos tan de moda, no entraré en detalles morbosos, de esos que "aburren a las vacas"... un entrenador norteamericano, Lou Holtz, sentencio:
"Al 20% de las personas, no les importan tus problemas y al otro 80% de la gente, le alegra de que los tengas”. 
Empecé contando que el día que morí… "fue un día cualquiera, me levanté, cogí el coche, fui al trabajo, y allí sin saber muy bien cómo ni porqué, fui arrollado" y eso fue exactamente lo que sucedió,  resulté "muerto", sólo que como el neurocirujano, neurobiólogo y médico sanitarista Ramón Carrillo dijo;
"Nuestras verdades no deben ser dichas a los demás sino en lenguaje metafórico o parabólico, porque a la verdad desnuda no la comprende nadie o la entienden mal y se volverá contra nosotros."
Mi sepelio en la primavera de 2005 (aunque no tuve conocimiento inmediato de mi defunción, como tampoco la tuve del día que nací) tomemos "el vídeo de arranque" del tránsito al "curro" que yo mismo grabé y monté, como un tropo*, una metonimia, una metáfora 
 * Un tropo es la sustitución de una expresión por otra cuyo sentido es figurado…. ya sabes, "mi verdad" tiene que ser contada en un lenguaje metafórico para que no se entienda mal...
Pon que la carretera era mi "camino a seguir", pon que los vehículos en la vía eran otra gente en mi misma situación, y supón que al ir a adelantar, sin previo aviso, ese oportuno "caza bombardero" me arrolló sin dar explicación por aquello, en el mundo real etiquetado como quieras (Mobbing, Acoso, Burnout, a mí me mola más contarlo en plan parafernalia metafórica peliculera.) 
 Si algo aprendí de mi "tiempo en vida anterior" fue que mientras a una gente le encanta contar sus problemas, a otra le mola más "marujear" sobre los problemas de los demás... por eso tampoco me preocupo por los detalles en exceso ¿para qué?… yo estoy muerto y, como todo crimen perfecto, mis ejecutores gozan de una estupenda salud y en esta sociedad "sin-valores" gozan de gran respeto... 
 Al tema... ¿Estás realmente vivo? ¿de verdad?  ¡Ve hacia la luz!.. qué frase de cine la de aquella niña de Poltergeist para esta cultura de película que padecemos, puesto que si bien nos identificamos con "el bueno de la película" en una sala a oscuras, en la vida real a plena luz del día solemos alinearnos con el malo de la historia en nuestra vida ¿real?... 
 Raymond Moody un psiquiatra forense y doctor en filosofía, se preocupó por esas experiencias "pre-muerte": 
 [P]; Su estudio empírico sobre cientos de experiencias cercanas a la muerte (ECM) demuestra que estas siguen un patrón. 
 [Raymond Moody]; La gente dice que abandona su cuerpo, que lo ven desde arriba, que va por una especie de pasillo, llega a una luz brillante en la que siente compasión y amor absolutos, que amigos y familiares que han muerto la esperan, y tiene un recuerdo panorámico en el que ve toda su vida; y todo eso sucede al mismo tiempo y de forma instantánea. Y ahora sabemos que esa pauta también la han seguido personas al cuidado de moribundos. 
[P]; -Ante el más allá, ha defendido que importa más la duda reflexiva que una afirmación peregrina.  
[Raymond Moody]; , Así es. Antes de entrar en Medicina yo era catedrático de Filosofía y de Lógica, y estoy de acuerdo con Platón en que la cuestión de la vida tras la muerte es la pregunta más importante de nuestra existencia y estamos obligados a utilizar tan buen razonamiento como sea posible, conscientes de que es una pregunta muy difícil y no se debe responder con ideologías. 
[P]; -¿Y usted, qué cree? ¿Hay vida tras la muerte? 
 [Raymond Moody];  Nunca me vi expuesto a las ideas de la religión hasta que estudié a Platón, así que para mí ha sido un proceso dificilísimo. Pero hace unos años, revisando todo lo estudiado, vi que no me enfrentaba a lo que la realidad me ponía delante. Sí, para mi sorpresa, sí parece que es verdad que hay vida, y con las experiencias idénticas de cuidadores de moribundos se elimina casi por completo que sea un proceso neurofisiológico del cerebro, porque los que están al lado del enfermo también lo viven y no están enfermos. 
Por suerte la mayoría de la gente vive el día a día como si jamás se fueran a terminar sus días, se levantan, "trabajan" (hoy el que tiene suerte), y se enfrasca en sobrevivir, o en "super-vivir" por encima de las posibilidades de sus congéneres de especie, siempre dando por hecho que las cosas siempre fueron como son, y siempre serán del mismo modo, cada persona vive en los límites de su universo conocido, de hecho la pregunta sería ¿cuántos viven realmente? 
 Born Again - Nacer de Nuevo
 Recomiendo ver; Mr. Nobody es una película belga de ciencia ficción dirigida por Jaco Van Dormael y protagonizada por Jared Leto, Diane Kruger y Sarah Polley. Habla de "la elección" de la que dependen muchas vidas posibles, con un mensaje;
 "Todas las vidas merecen ser vividas". 
 Mr. Nobody, o sea "Don Nadie", entrelaza distintas teorías de la física cuántica acerca del universo, la teoría del caos, y otras explicaciones filosóficas y ficticias, sobre el antes y el después de la muerte, para contar una historia sobre la amplia posibilidad de realidades que experimentamos a lo largo de nuestra vida. El personaje principal es Nemo Nobody, quien tiene la particularidad de poder recordar todas sus vidas, ya sean ficticias o vividas, a diferencia del resto de los hombres, a quienes el ángel de la vida les ha borrado la memoria antes de nacer

miércoles, 23 de enero de 2013

¿Hay que usar el ascensor en caso de incendio? lo más sensato es controlar los riesgos ...

Imagen; advierte no subirse al ascensor en caso de incendio
Dibujo del Bombero Jorge Juan Gómez Cáceres en el libreto 
"Una Historia de Bomberos" (de Murcia, España)

"¿Hay que usar el ascensor en caso de incendio?

Las recomendaciones comunitarias dejan algunas dudas sobre la actuación del servicio de bomberos en la evacuación de edificios.
 En las normas comunitarias --> EN81-1 se publica un anexo sobre las recomendaciones relativas a la proyección contra incendios en cuanto al uso o no de los ascensores. 
Sin embargo, parece ser que no hay un criterio claro y definitivo sobre tan delicada materia. Estas recomendaciones ofrecen unas líneas maestras, que serían las indicadas para aplicar en caso de incendio de un edificio. Según el apartado 12.16. Maniobra para el servicio de bomberos en algunos países prohiben el uso de los ascensores en caso de incendio en un edificio, pero como norma de aplicación general no parece muy prudente y sería necesario estudiar en cada caso sus pros y sus contras.
"Incendio del hospital Servet"
El aparatoso incendio del hospital Servet 
se propagó verticalmente por el hueco de ascensores
  • En primer lugar, el incendio puede estar localizado lejos de los ascensores, con lo que su uso, además de no suponer un peligro para los pasajeros, sería un alivio para la evacuación. 
  • Por otra parte, obligar a toda la población del edificio a utilizar las escaleras en cualquier incendio puede originar embotellamientos, pánico, retrasos en la evacuación de personal y obstaculización de la labor de los bomberos. 
  •  Por último, las personas impedidas físicamente o de avanzada edad, si no pueden utilizar este medio de transporte, quedan condenadas a esperar el salvamento de los bomberos, con lo que si el uso del ascensor no es peligroso, sí puede serlo en cambio el transcurso del tiempo en que se lleve a cabo el rescate. 

Controlar los riesgos 

 Por todo ello, se deduce que lo más sensato es controlar los riesgos de la utilización de los ascensores, y usados hasta donde sea posible, ya que su uso, al margen de no ser siempre contraproducente, puede llegar a ser de gran conveniencia en la evacuación de un edificio y/o una ayuda a la labor de los bomberos destinados en el lugar del siniestro. 

Según la norma, lo que sí parece definitivo es que los ascensores nunca se utilizarán si la temperatura supera los niveles establecidos:
  •  400 C en el cuarto de máquinas o poleas, si en ellos se alojan cuadros con aparatos eléctricos. 
  •  700 C sobre la cara exterior de las puertas de piso o en cuartos de poleas que no contengan aparatos eléctricos. 
Tampoco se usarán los ascensores si reciben agua. 

 Inutilización de los aparatos 

Si se llega a alguno de los casos descritos anteriormente, los ascensores deberán inutilizarse inmediatamente. En primer lugar, deberán evacuarse los posibles pasajeros, llevando la cabina a una planta determinada según el criterio de los bomberos y, una vez fuera todas las personas, se dejarán las puertas cerradas y sus dispositivos de apertura inoperantes, si son automáticas, salvo el pulsador de apertura de puertas de la cabina en la botonadura de ésta y el dispositivo que limita el esfuerzo de cierre a 150N. En la norma quedan perfectamente detalladas las precauciones especiales que se recomiendan según la disposición constructiva de los accesos con relación a las escaleras.

 Ascensor para bomberos 

 Parece aconsejable dotar un ascensor - por lo menos - de cada batería en grandes edificios, de una maniobra especial de "Servicio de Incendios" para que sea utilizado exclusivamente por los bomberos, siempre que las temperaturas lo permitan.
Estos ascensores deberán, a ser posible, tener las puertas de acceso en rellanos de escaleras por dos razones:: 
  • - Para que sirvan de chimeneas de evacuación de humos en lugar de que lo sea el recinto del ascensor. 
  • - Para que los bomberos puedan utilizar las escaleras si las temperaturas rebasan los límites de utilización de los aparatos. 

 Maniobra para incendios 

Estos aparatos deberán ir equipados con una maniobra adicional, que se pondrá en servicio con un interruptor colocado en una caja con tapa de vidrio, situada esta última junto a la botonera de llamada del embarque de la planta de evacuación, con la inscripción de "Servicio de Incendios".   
El accionamiento del interruptor dejará sin servicio las botoneras de los pisos y el ascensor funcionará exclusivamente con la botonera de la cabina, que quedará con las puertas abiertas al llegar al piso ordenado y hasta nueva orden de la botonera de la cabina.
La planta de evacuación puede ser la baja o cualquier otra. Esta se determinará según la facilidad de entrada y salida al exterior y las condiciones que presente de resistencia al fuego.
ARTÍCULO de: José Jiménez Sedano; Ingeniero Técnico. Especialista en ascensores Profesor de la Escuela de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Málaga © Escuela de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Málaga - Boletín Nº 1 - 1999 - MA-1482-1998  Concertada con la Escuela de Seguridad Pública de Andalucía (Orden 12 de diciembre de 1996 – BOJA nº 5, 11/01/1997) Avda. Santiago Ramón y Cajal nº 105, 29014 - MÁLAGA – Tfnos: 952653250 – 952253905 – Fax: 952650552 (Nº Registro de Entidad Local 01290672 – Apartado de Correos 29071) – C.I.F. P2906700F Correo electrónico: academia.policia@ayto-malaga.es - Página Web: www.ayto-malaga.es
Seguridad de los ascensores hidráulicos: en situaciones de emergencia la maniobra de evacuación es mucho más simple que en un eléctrico: podemos liberar a los pasajeros manualmente sin la necesidad de ayuda externa gracias a una bomba a mano, integrada en la central, que sirve para desbloquear la cabina (esta maniobra puede realizarla incluso personal no especializado).

El ascensor acaba descendiendo por la fuerza de la gravedad con la ayuda de una pequeña batería de emergencia que funciona en caso de fallo de suministro eléctrico.